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El apego

El apego

El apego – Todo lo que debes saber 

Como seres humanos, sentirnos seguros a nivel emocional es indispensable para nuestro crecimiento y el desarrollo de las habilidades sociales y psicológicas que nos permitirán desenvolvernos en el mundo. Esta seguridad emocional solamente se puede generar por medio del apego, un vínculo especial que se establece entre los padres (o cuidadores) y sus hijos.  

En este artículo encontrarás respuestas a las preguntas más comunes sobre este tema. Así que, no dejes de leer hasta el final. 

¿Qué es el apego? 

Cuando hablamos de apego, nos referimos a un vínculo emocional y afectivo que se crea entre la madre (o el cuidador) y el niño, desde el mismo momento del nacimiento. La función principal de este vínculo es resguardar y asegurar el correcto desarrollo psicológico del infante, potenciando la formación de su personalidad y garantizando su cuidado. 

Se puede decir que el apego está formado por 3 elementos: uno mental, otro afectivo y un tercer aspecto conductual. El primero se encarga de formar un sentido de pertenencia y una relación de incondicionalidad; el segundo se ocupa de brindar sentimientos de tranquilidad, felicidad y bienestar; mientras que en el tercero se fomenta y se mantiene el contacto fraternal y privilegiado. 

El apego

¿Cuáles son los tipos de apego? 

Existen 4 tipos de apegos, los cuales son: 

  1. Apego seguro. Se caracteriza por la incondicionalidad. En este caso, el niño se siente cuidado, valorado y querido por su padre, madre o persona a cargo de él. Así, para fomentar este tipo de apego es fundamental que el cuidador proporcione seguridad y siempre esté atento del niño.  

Los pequeños que han crecido con este tipo de apego son capaces de interactuar con el mundo con más confianza. Todo esto sin mencionar que también son capaces de llevar una vida adulta sin inconvenientes.  

  1. Apego ambivalente. En este caso, el niño no confía en sus cuidadores, por lo que constantemente tiene un sentimiento de inseguridad y se le dificulta interactuar con otros. Este apego se origina por las conductas inconsistente de cuidado que brindan las personas a cargo del pequeño.  
  1. Apego evitativo. Cuando los niños tienen este tipo de apego, se puede decir que desconfían por completo de sus cuidadores. Sin duda alguna, esto genera sufrimiento y crea un ambiente de inseguridad. En este caso, el pequeño desarrolla un comportamiento de autosuficiencia compulsiva, prefiriendo siempre el distanciamiento emocional. 
  1. Apego desorganizado. Se podría decir que este último tipo de apego es una mezcla entre el apego ambivalente y el apego evitativo, siendo a su vez completamente lo opuesto al apego seguro

El niño con este apego destaca por tener un carácter negativo y explosivo, con conductas que van desde la destrucción de juguetes hasta dificultades para entender a otras personas. De adultos, las personas que crecieron con este apego evitan en lo posible la intimidad, aunque ésta sea uno de sus anhelos. 

¿Cómo desarrollar el apego? 

Es fundamental el desarrollo de un apego seguro, y para eso se necesita que la madre o el cuidador le dedique tiempo al pequeño. Este apego se establece durante el primer año de vida, específicamente entre el niño y la persona con la que interactúa de forma constante. 

Para desarrollar el apego es necesario que el niño se sienta seguro y protegido en medio de situaciones de amenazas, ya que de esta forma será capaz de conocer el mundo que le rodea y relacionarse exitosamente con los demás.  

¿Qué aspectos ayudan al desarrollo del apego? 

De acuerdo a las cosas que te hemos explicado en este artículo, para lograr un desarrollo exitoso del apego es fundamental lo siguiente: 

  • Brindar amor. Como madre, padre o cuidador del pequeño, necesitas transmitirle amor. Para eso, es fundamental que atiendas a sus necesidades. Es decir, que le alimentes oportunamente, que lo asees, etc. 
  • Transmitir seguridad. La seguridad es uno de los pilares indispensables para generar apego. Por eso, el niño necesita crecer en un ambiente apacible, tranquilo y donde se sienta protegido. 
  • Dedicar tiempo. Como todo vínculo afectivo, el apego requiere de tiempo para desarrollarse y solidificarse. Por eso, necesitas dedicarle tiempo al niño y ser constante con su cuidado. No se trata simplemente de brindar atenciones momentáneas, sino de un cuidado periódico. 

Conclusión 

El apego es fundamental para el desarrollo de individuos sanos y capaces de desenvolverse con éxito en la sociedad. Por eso, cada cuidador debe procurar establecer un apego sano con los pequeños, para así salvaguardar su futuro y fomentar su crecimiento.  

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